se sabía muy poco de la fisiología de la respuesta sexual humana: lleno
de tabúes y reticencias, constituía un campo de estudio poco accesible
para el investigador científico.
En estas últimas décadas, los profundos cambios que han
experimentado las costumbres sexuales en el mundo occidental y el nuevo
valor de la sexualidad han impulsado el estudio de los fundamentos fisiológicos
de la sexualidad humana.
Por otro lado. esta nueva actitud cultural ha dado lugar
a que cada día más hombres y mujeres se dirijan a su médico de cabecera
o al especialista para consultarle un trastorno sexual.
La disfunción de la erección, definida más corrientemente
como impotencia, es una situación en la que, aun estando presente la libido,
el estímulo sexual no conduce a un aumento de la vasocongestión del pene,
con la consiguiente ausencia o inestabilidad de la erección.
Muchos hombres sufren en ocasiones dificultades en la
erección y viven dicha experiencia de forma muy negativa; el propio término
"impotente" suena como un insulto, razón por la cual en el ámbito
científico se trata de sustituirlo por el término "déficit de erección".

LOS
TRASTORNOS DE LA ERECCIÓN
El término impotencia designa cuadros muy diversos.
La ausencia total de erección. Bien espontánea,
bien en presencia de pareja sexual.
La erección insuficiente. Por razones
de comodidad, la intensidad de la erección que el individuo
nota y observa puede clasificarse de 0 a 10. Para poder superar el orificio
vaginal y efectuar la penetración es necesaria una erección del 50%. Por
debajo de dicho porcentaje la consistencia del pene es demasiado blanda
para la penetración. Ocurre a menudo que el enfermo que padece erección
insuficiente y con él su pareja sexual refiere que nota el pene frío.
La erección inestable. Durante el encuentro
erótico, el pene presenta en este caso "altibajos".
Una buena erección durante los preludios puede desvanecerse cuando se
intenta la penetración. Por el contrario, una erección de 50% puede completarse
una vez que se ha producido la penetración.
La erección caprichosa. El enfermo presenta
erecciones en solitario, tanto espontáneas como
durante la masturbación. En presencia de una pareja sexual el paciente
no puede predecir si tendrá o no una erección válida: todo dependerá de
las circunstancias individuales o ambientales, de la pareja sexual, etcétera.
La erección dolorosa. Se manifiesta generalmente
en un contexto patológico promotor (infecciones,
neuritis), aunque a largo plazo puede provocar una erección caprichosa
aunque indolora.
DIAGNÓSTICO
La impotencia es un problema que genera siempre miedo
y ansiedad. Por ello la primera consulta tiene mucha importancia
en lo referente al establecimiento de una relación de confianza
entre el médico y el paciente.
El paciente ha de ser "catalogado" no sólo
desde el punto de vista físico, sino también sociocultural
y psicológico. Este tipo de observaciones resultan de suma
utilidad más tarde, a la hora de determinar el grado de aceptación
de uno u otro tratamiento.
En cualquier caso, tienen prioridad los aspectos orgánicos,
a menudo manifiestos, pero que hay que saber determinar en enfermos
aparentemente funcionales. Estos últimos no deben ser sometidos
de forma demasiado exhaustiva a preguntas, exámenes clínicos,
endoscópícos, radiológicos, endocrinológicos,
etc. De nada sirve someter a psicoterapia a un enfermo orgánico
(salvo para ayudarle a llevar su enfermedad), sobre todo cuando garantizar
al enfermo funcional su normalidad somática puede desempeñar
un papel decisivo en el restablecimiento de su equilibrio psicosomático.
No obstante, estaría fuera de lugar utilizar de forma discriminada
los medios de estudio de cierto peso. De aquí que existan
ciertas reglas orientativas, con una importante función en
lo referente a la elección de los métodos de diagnóstico.
La anamnesis puede esclarecer la etiología del
problema de erección. Hay que pedir al paciente que describa
de forma sincera y exacta su problema sexual y que aclare si éste
se acompaña de pérdida del deseo, disfunciones eyaculatorias
o dificultades orgásmicas. Es particularmente importante saber
si durante la masturbación se producen erección, emisión,
eyaculación y orgasmo, si tal circunstancia se repite con
parejas sexuales nuevas u ocasionales o bien durante la noche o al
despertar.
La consulta médica proporciona pocos datos relacionados
con eventuales anomalías neurológicas.
El examen de las características sexuales secundarias,
la eventual presencia de ginecomastia, la valoración del volumen
y de la consistencia de los testículos y de la próstata
y una atenta valoración del pene para excluir la existencia
de placas fibróticas caracterizan una visita andrológica.
Una consulta completa debería incluir la valoración
del pene en erección, pues algunas alteraciones morfológicas
pueden diagnosticarse con el pene fláccido mientras que otras
requieren su valoración durante la erección. La enfermedad
de La Peyronie o induratio penis plastica se caracteriza por
una acumulación de tejido fibroso a la altura de la túnica
albugínea o bien dentro de los cuerpos cavernosos.
Este tejido, al carecer de elasticidad, determina una
serie de deformaciones anatómicas del pene durante la erección
(arqueamiento, retracciones, etc.) que pueden impedir la penetración.
A tal fin puede resultar útil pedir al paciente
que se haga unas fotografías del pene en erección desde
distintos ángulos.
A la hora de establecer el diagnóstico de impotencia
es necesario siempre diferenciar los dos grandes campos (los trastornos
de la erección y los trastornos de la eyaculación)
y valorar en ambos casos si el origen es orgánico o funcional.
Los trastornos
de la erección
- Apoyan el origen orgánico: su aparición progresiva en
un enfermo sin problemas de relación; la erección insuficiente,
acompañada de sensación de pene frío; la desaparición
de toda erección espontánea. Todos éstos
son síntomas que inducen a la exploración arterial
y neurológica.
- Apoyan en cambio la etiología funcional:
la evolución caprichosa, con alternancia
de erecciones nulas y "perfectas", según las circunstancias;
las auténticas situaciones de conflicto.
¿Qué es
el penímetro?
Es un instrumento que sirve para diferenciar las impotencias
orgánicas de las psicógenas. Consiste en un sistema
de registro que mide los cambios de diámetro del pene, en
función del grado de tumescencia. En la práctica, "penímetro" significa
medidor de la erección. El examen se lleva a cabo por la noche.
En electo, se ha demostrado que todos los sujetos normales, desde
los seis-siete años hasta que dejan de mantener una actividad
sexual (70 años o más), tienen erecciones nocturnas,
distribuidas en tres-cuatro episodios que duran una o dos horas.
Inexplicablemente, la mayor parte de los hombres no se dan cuenta
de este fenómeno. Estas erecciones se producen en una fase
determinada del sueño llamada "REM" y las presentan
todos los hombres normales, siempre y cuando duerman bien. Puede
suceder que el impotente psicógeno no tenga ninguna erección
diurna y presente, en cambio, notables erecciones nocturnas.