NO OS ASUSTÉIS sí no es guapísimo: el parto constituye
para el bebé un auténtico trauma. Ya en las primeras horas después
del nacimiento podréis observar sus primeros cambios físicos.
El recién nacido, en sus primeras horas de vida,
es muy distinto de como será apenas unas horas después. A menudo
presenta una coloración ligeramente azulada, manchas, hinchazones
y secreciones especiales. No obstante, no hay que alarmarse: todas
estas circunstancias son normales, los médicos lo saben y no les
prestan por tanto mayor atención. La verdad es que el parto constituye
para el bebé un auténtico trauma: mientras el feto se encuentra
dentro del organismo materno, la circulación de la sangre, la oxigenación
y el transporte de las sustancias nutritivas necesarias para su
supervivencia se hallan bajo el control de la placenta; con el nacimiento,
dicha función se interrumpe bruscamente y el recién nacido debe
pasar con extrema rapidez de una condición de dependencia a un estado
de total independencia. Ello conlleva toda una serie de cambios
de adaptación que afectan al sistema respiratorio, al cardiovascular,
al metabólico (utilización del glucógeno, del que deriva la glucosa,
azúcar indispensable para la supervivencia del cerebro), a la termorregulación
(es decir, al control de la temperatura corporal) y a los aparatos
sensorial e inmunitario.
EL ASPECTO
Tarjeta de identidad
El peso medio de los neonatos es de 3,320 kg. nada
más nacer. La mujer presenta un peso ligeramente menor (un 5 % inferior
al del varón).
La estatura media es de 50 cm en el varón y de 49
en la mujer.
Todos los niños, sean varones o hembras, presentan
en el momento de nacer la clásica postura en flexión, es decir,
con los brazos y las piernas flexionados contra el pecho.
El cuerpo resulta totalmente desproporcionado, con
una cabeza enorme en relación a los miembros y al tronco; el vello
presenta una distribución muy variada, mientras que el cabello puede
faltar por completo o bien formar una espesa cabellera. La boca
es pequeña, pero los labios, en cambio, se muestran bien desarrollados
por la presencia de un robusto músculo (el llamado músculo orbicular)
que permite al neonato succionar enérgicamente al poco tiempo del
nacimiento.
En el centro del labio superior se observa una ampollita
llamada "callo de succión", que ayuda al niño a succionar
la leche.
Algunos controles a los que la madre puede someter a su hijo para ver si
no presenta defectos y crece correctamente.
Pies y manos
Es importante que todo sea normal, tanto el número
de dedos como su forma
Sistema nervioso
Es el sistema más delicado y complejo;
sencillos tests verifican que reúne perfectas condiciones
Ombligo
Si presentase algún defecto, como por ejemplo
una hernia umbilical (exónfalo), éste es el momento adecuado para
realizar una pequeña y sencilla operación quirúrgica
Orejas y ojos
Una rápida inspección sirve para constatar la
anatomía funcional de los mismos
Boca
La inspección es necesaria para comprobar la formación
normal de los labios y el desarrollo completo de la cavidad oral
POR QUE ES ESTRÁBICO
?
Una cosa importante que conviene saber sobre el niño
es que, nada más nacer, su vista no es perfecta: posee el mismo defecto
visual que una persona muy miope.
No consigue ver más allá de los veinte-veinticinco centímetros
y por ello se tiene la sensación de que no consigue enfocamos. Para
hacerse ver por el niño es por tanto necesario situarse a esa distancia
(que por otro lado es la misma que separa el rostro de la madre del
niño que está mamando),
Otra manifestación neonatal que suele también asustar
a los padres (sobre todo los que están viviendo con su primer niño una
experiencia totalmente nueva) es la observación de cierto estrabismo
(a veces incluso muy acentuado) que deforma completamente la expresión
del recién nacido.
En general, esta forma de falso estrabismo se halla
en realidad ligada a la presencia de pliegues cutáneos muy profundos
alrededor de los ojos.
Puede también suceder que uno de los ojos dé la impresión
de "vagar", de moverse independientemente. También en este
último caso, todo ha de achacarse al hecho de que los músculos destinados
a controlar la posición de los Ojos que están todavía entrenados, por
lo que a veces el movimiento no es sincrónico, sino independiente.
No obstante, se trata de un trastorno temporal, que
desaparece con el paso del tiempo y que suele resolverse en el periodo
que va de los 3 a los 6 meses de vida.
OYE PERFECTAMENTE
Contrariamente a cuanto muchas personas creen, el oído se
halla en el recién nacido totalmente desarrollado: un ruido repentino le asusta,
mientras que sonidos armoniosos y bajos lo calman.
Además, también empieza muy pronto a reconocer los sonidos
que revelan la presencia de las personas que habitualmente están cerca de
él.
LA VOZ LE TRANQUILIZA
Uno de los mayores placeres para el recién nacido consiste
en "escuchar" la voz de su madre:
aunque obviamente no se halla todavía en condiciones de distinguir
el significado de cada palabra, se abandona con gusto al flujo de sonidos.
REFLEJOS CONDICIONADOS
En el recién nacido se observan ciertas actitudes que desarrolla
cada vez que se manifiestan determinadas situaciones: se trata de reflejos
condicionados.
Estos reflejos son:
El reflejo de succión: en cuanto es colocado junto al pecho
de la madre, el lactante trata espontáneamente de tomar el pezón; este mismo
reflejo es posible provocarlo rozando con un dedo los labios o las mejillas
del recién nacido:
el niño volverá automáticamente la cabeza en la misma dirección
de la mano que lo roza y moverá los labios.
El reflejo de prehensión: rozando con un dedo la palma de
la mano del neonato, éste agarra inmediatamente el dedo y lo aprieta con fuerza.
El reflejo de marcha: aunque el niño aprenderá a andar mucho
más tarde, ya desde su nacimiento manifiesta cierta tendencia a dar los primeros
pasos; si lo ayudamos sosteniéndolo por las axilas, conseguirá mover las piernas
alternativamente.
El reflejo natatorio: puesto en una piscina cerrara su respiración
y se desplazara.
El reflejo de caída: si lo dejamos caer, abrirá los brazos
tratando de sostenerse.
El reflejo del llanto: por todos conocidos.
Todos estos reflejos son valorados por el pediatra o neonatologo
en el momento de nacer dando así el índice de Apgar que en los bebes sanos
es de 9 o 10, repitiéndose a los 5 minutos de nacido.