La leche humana tiene un contenido en proteínas
de 12 gramos por litro; la vacuna de unos 35 gramos Si se analiza
cuáles son las proteínas contenidas en ambos tipos de leche, se
observa que la leche de vaca posee un contenido en caseína mucho
más alto que la humana. La caseína es la proteína de la leche que
forma el coágulo. La parte que queda flotando en la leche materna,
esto es, el suero de la leche, contiene la lactoalbúmina y la lactoglobulina.
En términos absolutos, las cantidades de dichas proteínas en ambas
leches son similares. Sin embargo, en términos relativos, la leche
humana posee un contenido más alto en lactoalbúmina y en lactoglobulina.
Esta diferencia en la composición proteica de ambas leches es importante
por distintas razones. Desde el punto de vista de la digestión,
el mayor contenido en caseína de la leche vacuna es responsable
de la formación en el estómago de coágulos más grandes, mientras
que la leche humana da lugar a coágulos más pequeños. Las enzimas
digestivas hallan mayor dificultad a la hora de atacar a los coágulos
de la leche de vaca, que son por tanto más difíciles de digerir.
Por otro lado, la masa coagulada que forma la leche de vaca avanza
lentamente por el intestino, por lo que el agua y la lactosa son
resorbidos en gran parte en las primeras porciones del intestino
y, por consiguiente, no alcanzan el colon. El coágulo que forma
la leche materna, en cambio, puede recorrer rápidamente el intestino
delgado. De este modo, el agua y la lactosa llegan al colon, hecho
éste que facilita la presencia de una flora intestinal más beneficiosa
para el organismo humano.
La diferencia entre leche materna y vacuna se refiere
también a la composición de las proteínas en los dos tipos de leche,
es decir a su contenido en aminoácidos. En el niño alimentado con
leche de vaca, la distinta composición de esta da lugar a unas cifras
de aminoácidos plasmáticos totales más altas, a un exceso de ciertos
aminoácidos y a una deficiencia de otros. Así por ejemplo, en los
niños criados con leche de vaca se registran cifras de tirosina
mucho más elevadas que las que se observan en los niños que toman
leche materna, con consecuencias negativas sobre el sistema nervioso
central. Por el contrario, la leche de vaca es pobre en taurina
y cístina. Por último, el mayor contenido proteico de la leche de
vaca supone mayor trabajo para los riñones.
Azúcares.
La leche humana y la leche de vaca contienen el
mismo azúcar, la lactosa. Sin embargo, existe mucha más lactosa
en la leche humana (7 gramos por litro) que en la leche de vaca
(4,8 gramos por litro). La lactosa es un disacárido, es decir, un
azúcar constituido por dos moléculas de azúcares simples (monosacáridos):
una de glucosa y otra de galactosa. La importancia de una elevada
presencia de lactosa en la leche humana es doble. Por un lado, es
muy probable que constituya un factor positivo para el desarrollo
de una flora intestinal más favorable para el organismo. Por otro,
la galactosa (que, como se ha dicho, es uno de los dos monosacáridos
de la lactosa) es esencial para la síntesis de los cerebrósidos,
sustancias complejas que forman parte de importantes estructuras
del sistema nervioso. ~ sistema nervioso no está maduro en el momento
del nacimiento. Por consiguiente, es importante que dicho sistema
reciba a través de la alimentación las sustancias necesarias para
su desarrollo. En efecto, se ha demostrado que en muchas especies
de mamíferos existe un paralelismo entre la cantidad del contenido
de lactosa de la leche y la velocidad de crecimiento del sistema
nervioso central.
Grasas.
Por cuanto respecta a las grasas, no existe en términos
cuantitativos gran diferencia entre la leche de vaca y la leche
humana. En efecto, el contenido graso equivale a 3,8 gramos en la
leche humana y a 3,7 gramos en la leche de vaca. No obstante, sí
existen diferencias en cuanto a la composición cualitativa. La más
importante de ellas consiste en la presencia en la leche humana
de una cantidad de ácido linoleico mucho más elevada que en la leche
de vaca. El ácido linoleico es el único ácido graso que debe estar
presente, ya que el niño no es capaz de sintetizarlo, pero lo necesita
para su metabolismo. Otro dato que cabe destacar es el hecho de
que la relación entre los ácidos grasos insaturados y los ácidos
grasos saturados es distinta en las dos leches: en efecto, la leche
humana es más rica en ácidos grasos insaturados. Esta relación condiciona
un contenido en colesterol más o menos alto en el plasma, que, a
su vez, tiene gran importancia en relación a la aparición de aterosclerosis.
La lactancia natural, al pecho,
es la modalidad ideal Para el crecimiento, también psicológico, del
niño
SEGUNDA PARTE DE "DIFERENCIAS ENTRE LA LECHE MATERNA Y DE VACA"