LA LACTANCIA MATERNA

LA LACTANCIA al pecho no es solo beneficioso para el niño, sino también para la madre, que, en su estrecha relación con el lactante, recibirá una potenciación de sus sentimientos maternos. Dar el pecho al hijo significa, en efecto, prolongar la intimidad y la simbiosis creada durante la gestación.

La leche materna es sin duda el alimento natural del niño. Y sin embargo, el número de madres que no da el pecho a sus hijos es muy elevado, aunque en la actualidad lo es menos que en el pasado. Los motivos por los que las madres modernas renuncian a dar el pecho a los niños son muy numerosos y no todos fácilmente identificables. Tratemos de recordar aquí algunos. No hay duda de que las modas condicionan de forma notable nuestro comportamiento, más de lo que se quiere o se puede reconocer. Probablemente muchas madres no dan el pecho a su hijo simplemente porque parece una acción de otro tiempo, existiendo además como existen leches artificiales que resultan tan buenas como la natural; por otro lado, se da la convicción de que dar el pecho al niño es incómodo. Sin embargo, junto a estas razones subjetivas, existen otras objetivas. En primer lugar, el tipo de asistencia obstétrica. Está demostrado que una de las primeras causas de la disminución de la frecuencia de lactación al pecho reside hoy día en la forma de organización de los modernos servicios de obstetricia, en los que la madre y el hijo guardan escaso contacto en los primeros días tras el parto, el neonato recibe muy pronto leche artificial y la madre no está informada de las ventajas de la lactancia materna.

LA PREPARACIÓN

La regla más importante para que la lactancia materna siga un buen curso es que la madre esté convencida de que quiere dar el pecho a su hijo. Para que ello tenga lugar, es necesario que la madre esté decidida a dar el pecho a su hijo desde el momento en que sepa que está embarazada o, por lo menos, en los últimos meses de gestación. Durante este periodo, es decir, en los meses anteriores al parto, tiene que empezar a observar si sus mamas son adecuadas para la lactación. Cogiendo entre el pulgar y el índice la areola mamaria y acercando los dedos entre sí se ve si el pezón sobresale normalmente, lo cual favorece la succión. De no ser así, se pueden efectuar masajes diarios con la esperanza de que propicien la protrusión del pezón. En los últimos días de gestación, la madre debe empezar a lavar el pezón para desobstruir, si fuera necesario, los conductos galactóforos y puede empezar a exprimir alguna gota de calostro. Para ello, deberá tomar con ambas manos la mama desde la periferia y comprimirla. De esta forma la leche será empujada hacia el interior de los conductos; en un segundo tiempo, la madre deberá sujetar la mama desde la base con la mano del mismo lado y exprimir luego el pezón con el índice y el pulgar de la mano opuesta. Si, llegado el momento del parto, los masajes no hubieran producido la protrusión del pezón retraído, la lactancia puede ser todavía posible por aplicación de un extractor de leche de vidrio o de plástico. Por lo demás, la preparación de la mama para la lactancia se produce de forma espontánea. Gracias a la acción de dos hormonas, la foliculina y la progesterona, se produce el desarrollo del tejido glandular y de los conductos galactóforos. En el momento del parto, se registra una caída brusca de las cifras de foliculina y de progesterona y tiene lugar la secreción de otra hormona, la prolactina, por parte de la glándula hipófisis anterior. De esta forma, comienza la secreción de leche. Es este un proceso que tiene lugar en dos tiempos: secreción de leche a los conductos desde el tejido glandular mamario y excreción de la leche al exterior a través del sistema de conductos galactóforos. Una vez que ha comenzado la secreción, es necesario tener en cuenta una serie de principios para que ésta continúe normalmente, como por ejemplo que no hay secreción sí la mama no es estimulada por la succión, según demuestran la práctica y los estudios experimentales. Estos últimos han puesto de manifiesto que distintas manipulaciones de las mamas (como por ejemplo la ligadura de los conductos galactóforos) no detienen la secreción láctea si la succión continúa; y, al contrarío, si se toman medidas que imposibiliten la succión de la mama o que la insensibilicen, la secreción se detiene. Por otro lado, la secreción de leche queda interrumpida si la mama no queda totalmente vacía. Desde este punto de vista, no existen problemas cuando quien succiona la mama es un niño lo suficientemente grande y fuerte. Sin duda alguna, será capaz y tendrá apetito suficiente para vaciar completamente el pecho. Sin embargo, sí pueden presentarse problemas durante los primeros días de vida del niño o si se trata de un niño débil. Cuando se dan tales condiciones, el pecho debe ser vaciado después de la toma manualmente o mediante el "sacaleche".

Durante la succión, el niño toma en su boca el pezón y la areola, ejerciendo una presión negativa equivalente a unos 200 mm de mercurio. La penetración del pezón debe ser profunda, de modo que el niño pueda apoyar sus labios sobre la piel que rodea la areola; sólo así podrán partir de ésta estímulos que inducirán la contracción de los canales galactóforos y determinarán la salida al exterior de la leche. Para que el acto de la succión pueda tener lugar, es necesario que el niño se encuentre cómodo y que la madre no sea molestada.

ALGUNAS PREGUNTAS SOBRE LA LACTANCIA MATERNA

¿Cómo hay que cuidarse el pecho durante la lactancia?

Se trata de cuidados muy sencillos. Hay que lavar las mamas con un algodón embebido en agua hervida.

¿Qué dieta debe seguirse?

La dieta debe ser completa y más rica de lo normal; deben introducirse en ella principios nutritivos y calóricos en cantidades capaces de compensar las pérdidas constituidas por la secreción láctea. La dieta debe ser rica en alimentos frescos para evitar carencias vitamínicas y debe presentar una cantidad adecuada de líquidos, dado que el agua es la base de la leche.

Es conveniente eliminar alimentos que confieren a la leche un sabor especial, desagradable para el niño. Entre ellos cabe mencionar, por ejemplo, la col, las cebollas, el ajo y los espárragos.

¿Cuáles son los alimentos que aumentan la secreción láctea?

No hay alimentos o bebidas que aumenten la secreción láctea. Las tan manidas propiedades de algunos alimentos jamás han sido confirmadas.

¿Qué régimen de vida le está permitido a la mujer que está dando el pecho?

La mujer que está dando el pecho a su hijo puede seguir una vida normal; ello significa que no debe renunciar a muchas cosas, pero también que no puede hacer cosas especiales, como por ejemplo realizar deporte de competición.

Por otro lado, no hay duda de que una vida tranquila es muy importante Emociones, preocupaciones y miedos son factores que alteran el equilibrio psíquico materno y que no son, por tanto, buenos para la lactación. El tabaco es perjudicial.

Si la madre no tiene bastante leche, ¿se puede administrar leche artificial desde las primeras horas?

Si se ha decidido renunciar a la lactancia materna, se puede efectivamente administrar leche artificial. Pero si la madre no se ha decidido aún en tal sentido, hay que evitar la administración de leche artificial. El neonato sin hambre no succiona o succiona con poca fuerza. Este hecho no favorece la secreción del calostro en principio y de la leche después. Por consiguiente, si se decide optar por la lactancia materna, el niño deberá recibir desde el principio de forma exclusiva leche de la madre y, si tuviera sed, un poco de agua.

Seis reglas de sentido común

No observar con excesiva rigidez los horarios: media hora de más o de menos es perfectamente aceptable;

Alternar las mamas, para vaciarlas y estimularías al máximo; si el niño, cierto tiempo después de la toma, quiere volver a mamar, no hay que darle el biberón, sino darle el pecho;

No tratar de dar el pecho al niño cuando esté llorando: acúnesele un poco y que mame sólo cuando se haya tranquilizado;

No hay que preocuparse por mantener al niño despierto para que tome la cantidad de leche que la madre considera indispensable; hay recién nacidos "dormilones" que se duermen en cuanto han mamado unas veces, pero que se despiertan en cuanto advierten los impulsos del hambre;
La producción de leche va acompañada de una intensa producción hormonal: ello provoca aumento del tamaño, enrojecimiento y dolor de las mamas; para evitar estos trastornos, basta con aplicar unas compresas calientes en las mamas;
La succión del bebé provoca el paso a la sangre de la madre de una hormona especial, la oxitocina, que hace que se contraigan
las fibras musculares de las glándulas mamarías, favoreciendo así la bajada y la salida de la leche; la misma hormona puede sin embargo, provocar la contracción del útero que muchas mujeres advierten en forma de dolor abdominal, parecido a un cólico.

Cuando no puede darse el pecho
No se puede cuando la madre presenta o tiene:
No tiene leche (recordar que las primeras horas hay que insistir aunque no salga)
Presenta graves malformaciones del pezón
Tiene tuberculosis en fase activa
Tiene enfermedades contagiosas en curso
Padece graves enfermedades debilitantes
Es portadora de antígeno "Au" de la hepatitis B

No se puede si el bebe ..:
Presenta malformaciones del labio o paladar
No sabe succionar por inmadurez, pero en este caso, se puede sacar leche a la madre y dársela al bebe en biberón

Como ves en el 90 % de los casos, si quieres puedes.

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