La ecografía es una técnica de estudio que utiliza los
ultrasonidos. Las ondas sonoras, emitidas por una fuente especial, son
recogidas y elaboradas por un aparato llamado ecógrafo. Existen en la
actualidad ecógrafos muy perfeccionados, que permiten la visualización
del feto y de sus órganos, con márgenes de error muy pequeños.
La ecografía no se utiliza sólo para el diagnóstico
prenatal, sino también para monitorizar la gestación. En efecto, la
ecografía constituye el mejor método para demostrar la presencia estimar
su edad, concretar la posición, la localización de la placenta y la
cantidad de líquido amniótico, identificar los embarazos múltiples y,
por último, reconocer las
malformaciones congénitas. La principal virtud
de la técnica ecográfica es que permite realizar diagnósticos exactos,
precoces y sin provocar molestia alguna a la embarazada y al feto. En
la práctica el especialista obtiene a través del ecógrafo una imagen
que le proporciona tal cantidad de detalles que le permite detectar
alteraciones a cargo de estructuras de pequeñas dimensiones, como por
ejempío de las cavidades cardíacas. De esta forma hoy día la mayor parte
de las cardiopatías congénitas son ya diagnosticables durante la vida
intrauterina.
La amniocentesis se realiza siempre, en la actualidad,
con ayuda de la ecografía, que permite localizar la placenta y al feto
mediante una aguja introducida hasta el saco amniótico. De esta forma
se puede extraer una pequena cantidad de líquido amniótico, que se utiliza
para el estudio de aminoácidos, hormonas y de la alfafetoproteina. Esta
última es una proteína que se sintetiza en el hígado desde el
comienzo
de la vida fetal. Está presente en el suero de la sangre del adulto
en cantidades muy pequeñas y estables. Durante la gestación, los niveles
de alfafetoproteina del suero materno aumentan, con un máximo correspondiente
a la 32a semana. El valor de alfafetoproteina en el suero
materno es anormalmente alto en caso de anomalías de la médula espinal
(espina bífida) y de otras anomalías, como por ejemplo el onfalocele,
o por feto de poco peso. Por consiguiente, la monitorización del valor
sérico de alfafetoproteina en la mujer embarazada permite sospechar
de la existencia de una malformación fetal.