En las sociedades primitivas, los métodos
más antiguos solían basarse en puras supersticiones. Para protegerse del
embarazo no deseado, las mujeres usaban amuletos "mágicos",
como un diente de niño o un testículo de comadreja.
Otros métodos primitivos indican un
cierto conocimiento de la biología humana o, al menos, una observación
de causas y efectos. Se conocen recetas medicas de acción espermicida
de hacia el año -2000. Se usaban duchas vaginales de diversa eficacia,
así como versiones simples de condones para recubrir el pene y
de diafragmas para ocluir el útero. Algunos pueblos primitivos
conocían el período seguro de la mujer y, durante siglos, los hombres
han practicado el método más antiguo de todos: el coitus interruptus
(retirar el pene antes de eyacular).
La hostilidad hacia los métodos "artificiales"
de control de la natalidad condujo a una enconada controversia durante
el siglo XIX, cuando la congestión de las ciudades y la elevada tasa de
natalidad atrajo hacia este tema la atención de los reformadores sociales.
La llegada
de la "píldora"
Sólo a mediados del siglo XX se pasó
de los intentos de detener la fecundación a métodos que intervenían en
la producción de óvulos y espermatozoides. En 1955, un equipo americano
de biólogos dirigido por Gregory Pincus (1903-67) descubrió que las hormonas
estrógeno y progesterona, tomadas por vía oral, son muy eficaces para
evitar la ovulación. En 1966 se estimó en 10 millones el número de mujeres
que en todo el mundo tomaban la píldora: hoy la cifra puede superar
los 40 millones.
El éxito de la píldora ha permitido
a las mujeres disfrutar del coito sin temor a quedar embarazadas y sin
tener que emplear métodos contraceptivos de barrera. La píldora, de la
que algunos especialistas han dicho que es un medicamento tan inocuo como
la aspirina, es eficaz y fácil de usar. Sin embargo, tiene algunos efectos
secundarios y su uso no es aconsejable en mujeres con precedentes de coágulos
sanguíneos, diabetes, fibrosis cistica, enfermedades del hígado o con
cáncer de mama o de los órganos reproductores. Además, como reduce la
secreción vaginal normal, hace que las enfermedades venéreas se transmitan
más fácilmente. Aunque los datos sobre sus efectos a largo plazo son todavía
limitados, los temores sobre pérdida de fertilidad parecen infundados.
Un estudio ha demostrado que el 60 % de las mujeres que habían estado
tomando la píldora quedaban embarazadas en su primer ciclo, mientras que
sólo un 40 % de las demás mujeres concebían tan rápidamente. Algunas mujeres
que toman la píldora manifiestan un aumente del apetito sexual; otras,
no. Existe alrededor de una docena de clases de píldora, con una cantidad
diversa de progesterona y estrógeno, y a veces se ha de buscar la más
adecuada para cada mujer.
Aún siguen usándose otros métodos de
control de la natalidad, que en muchos casos son eficaces: la vasectomía,
los dispositivos intrauterinos, el diafragma, el condón
y el método Ogino. La elección del método anticonceptivo viene
influida por la asequibilidad, por las actitudes religiosas y la ética
personal, así como la seguridad y eficacia. En la elección debería tenerse
en cuenta el consejo médico.
Los investigadores están estudiando
la Posibilidad de una píldora que se tomase una vez cada 15 o más días
y de implantaciones o inyecciones de hormonas, de larga duración, que
pudieran impedir la ovulación (esta última posibilidad será muy útil en
los países en desarrollo). Además de una píldora poscoito, ya disponible
pero aun no muy usada, se investiga en una píldora para el hombre, que
suprimiría la producción de espermatozoides. Los psicólogos dudan, sin
embargo, de que las mujeres tengan confianza en las precauciones anticonceptivas
de su pareja.
La planificación familiar ha sido muy
eficaz en los países desarrollados, donde los movimientos para la liberación
de la mujer, defendiendo la salud, el bienestar y el status de ésta, han
dado un gran impulso a la difusión de la contracepción. En el Tercer Mundo,
donde la amenaza del hambre es grave, los intentos de convencer a la población
para que limite el número de hijos han tenido menos éxito. Por una parte,
los consejos para el control de la población proceden de las antiguas
potencias coloniales, por lo que son considerados como un intento de éstas
de mantener la dominación. Por otra parte, los niños son considerados
por algunos como símbolo de virilidad, como una justificación para la
vida de las mujeres, una manera de asegurar la vejez y una fuerza productiva
(para ellos y para el país).
El control de la natalidad no es sólo
un problema biológico: es también un dilema social en un mundo limitado
en espacio y en recursos. Sólo la educación será una solución a largo
plazo. El gobierno de India, que ofrece incentivos para la esterilización,
estudió una ley que impusiera la vasectomía a todos los varones con tres
o más hijos. Las protestas que levantó indican que una ley así seria muy
difícil de aplicar.
Siempre las familias mas pobres son
las menos educadas, las mas alejadas de los recursos y por ende, las mas
numerosas, también influye y mucho las tasas de mortalidad infantil en
los países pobres que llevan a las familias a tener muchos hijos para
asegurarse la mayor sobrevivencia de ellos y asegurar así más mano de
obra que contribuya en la economía familiar.