La adolescencia, periodo comprendido entre los 12 y
los 20 años, se inicia por una serie de cambios físicos y psicológicos,
que se deben a las hormonas sexuales. Antes de la adolescencia, los
niños forman bandas con otros niños y las niñas cuchichean y ríen con
otras niñas. Al adentrarse en la adolescencia, cada sexo se interesa
más por el opuesto, aumentando su tolerancia hacia él. Pero unos y otras
tienden a mantener vínculos con miembros mayores de su propio sexo,
a los que admiran.
"Enamorarse" de profesores, admirar deportistas o la rendida
adoración de los ídolos "pop" también tienen una función valiosa:
esas personas sirven de modelos a los que chicos y chicas imitan, aprendiendo
así a ser individuos adultos de su propio sexo. De esta forma. personas
mayores ajenas por completo a la familia pueden sustituir los modelos
parentales que dirigieron al niño durante la infancia.
Cambios físicos al inicio de
la adolescencia
Ambos sexos pueden sentirse angustiados por los cambios
físicos que se producen en el cuerpo al empezar la pubertad. Las chicas
son a menudo tímidas, a causa de su tipo, o se angustian por las irregularidades
menstruales. Los chicos se inquietan frecuentemente por el desarrollo
de sus genitales, creyendo que están menos dotados que sus compañeros.
Dado que tanto los chicos como las chicas se desarrollan a ritmos y
edades diferentes, es fácil que quienes se desarrollan más tardíamente
se angustien pensando que algo no va bien. Esta ansiedad a menudo queda
enmascarada por angustias hipocondríacas, y muchos adolescentes buscan
por todos los medios a su alcance la confirmación de que no padecen
tuberculosis, cáncer u otra enfermedad.
En ambos sexos la acné es una molesta consecuencia secundaria
del influjo de las hormonas sexuales. Esta antiestética enfermedad de
la piel (que puede afectar a la cara, al pecho y a la espalda) aumenta
la timidez, sobre todo si aparece en la cara. Quienes la padecen no
solo piensan con razón, que sus compañeros los encontrarán menos atractivos:
también piensan a veces que la acné es una señal lo un castigo de sus
primeras experiencias sexuales La acné es una enfermedad de la adolescencia
que requiere los cuidados del medico
La obesidad afecta también a menudo a
los chicos y chicas en este periodo de sus vidas; no debe considerarse
como una "gordura de cachorro" pasajera. Por un lado, es frecuente
que se vuelva permanente. Por otro lado, es a menudo consecuencia de
una sobrealimentación compulsiva, síntoma de ansiedad y depresión. Como
la acné, es una disfunción física, a menudo desatendida y que se debería
corregir.
Falta de aplomo social y exhibicionismo

En cualquier caso, la adolescencia es una época de
falta de aplomo social. No ser ni niño ni adulto es una situación
difícil. Algunos adolescentes se vuelven muy tímidos, esquivando los
contactos sociales. Otros se vuelven descaradamente exhibicionistas,
alardeando ostensivamente de su incipiente emancipación con ropas provocativas
y peinados estrafalarios.
Los adolescentes de las culturas occidentales tienen
ahora más dinero y se han convertido en un mercado masivo y en un blanco
fácil de la publicidad. Muchos anuncios explotan la natural ansiedad
del adolescente sobre su apariencia física y su aceptabilidad social.
De ello resulta el despilfarro en ropa, cosméticos, champúes y desodorantes
por parte de muchos adolescentes, creyendo que deben estar a la altura
de la expectación social que los medios de comunicación les han inculcado
artificialmente.
Búsqueda de identidad en el joven adulto
La adolescencia es, en esencia. una época dé búsqueda
de identidad. En incómoda duda entre niño y adulto, el problema
principal del adolescente se expresa en la pregunta:
¿quién soy? En las sociedades primitivas, el paso de
la infancia a la edad adulta queda bien definido por los ritos de
iniciación, a menudo de tipo doloroso. Pero. al superar estas pruebas,
el individuo sabe al menos dónde esta y qué es lo que de él se espera.
En las sociedades occidentales. a pesar de que ceremonias de confirmación
como el Bar mitvah de los judíos pueden desempeñar un papel análogo,
el adolescente no tiene una imagen clara de su papel en la sociedad.
Esto se debe en parte a que, mientras algunos adolescentes tienen que
ir a trabajar a los 16 años. otros continúan en una situación más "infantil".
En las sociedades complejas es mucho más difícil definir
los papeles en función de la edad, ya que se esperan cosas distintas
de cada nivel de inteligencia y de cada origen social. ¿A qué edad se
debería permitir a los adolescentes conducir coches y motos, casarse
y tener cuentas bancarias? Las normas difieren en cada país y, en un
mismo país, un adolescente puede conducir un vehículo mortífero en potencia
y no tener tu voz ni voto en el gobierno de su nación o de su propia
ciudad.
Los adolescentes frustrados, sintiéndose menospreciados,
caen en el gamberrismo, problema de todas las culturas "avanzadas".
Si no consiguen aplicarse en tareas constructivas pueden llegar a aceptar
la violencia como alternativa.
Para muchos de nosotros, la autoafírmación agresiva
es parte ineludible de la violencia. Es difícil que un adolescente se
defina sin rebelarse. demostrando de algún modo que es un individuo
por propio derecho. distinto de sus padres. Descubrir la propia identidad
implica descubrir diferencias: por eso son inevitables las diferencias
entre los adolescentes y sus progenitores o generación anterior.