SON MUY FRECUENTES y generalmente de carácter transitorio, desapareciendo
a los pocos años; sólo en casos excepcionales requieren tratamiento farmacológico
por prescripción y bajo estricto control médico. En algunas formas resulta
de gran ayuda la psicoterapia.



ANOMALÍAS DE LA
MENSTRUACIÓN
Los procesos de maduración que siguen a la menarquia no
siempre se
desarrollan sin trastornos, sino que a veces se acompañan de
menstruaciones irregulares. Cabe destacar que en muchos casos se llega
a una normalización espontánea del ciclo.
Frecuencia.
Los trastornos del ciclo menstrual son tan frecuentes
como las inflamaciones en la patología ginecológica infantil.
Un correcto calendario menstrual sirve de
punto de partida para cualquier diagnóstico. En los casos más complicados
resulta de utilidad el registro de la curva de la temperatura basal,
que aclara si se trata de ciclos normales, bifásicos (ovulatorios)
o monofásicos (anovulatorios) e identifica la fase que eventualmente se
encuentra alargada o acortada.
¿Como se mide la temperatura Basal?
inmediatamente después del despertar, con un termómetro
normal para medir la fiebre (no es necesario utilizar uno de los termómetros
especiales para temperatura basal), se toma la temperatura en una cavidad
del cuerpo (vagina, recto o cavidad oral) y a continuación en la axila.
En cualquier caso la medición oral es la más sencilla. Se reflejan a diario
los resultados en un diagrama. Es importante medir la temperatura por
la mañana nada más despertarse, antes de emprender cualquIer actividad
física, como por ejemplo moverse, hablar o desayunar.
Anomalías del ritmo y de la intensidad
menstruales.
Las menstruaciones demasiado cortas o demasiado largas
se deben en general a ciclos anovulatorios. Estos trastornos señalan una
maduración incompleta del sistema endocrino y desaparecen en general de
forma espontánea sin tratamiento alguno. Si la menarquia ha sobrevenido
tarde y el ciclo es absolutamente irregular (intervalos menstruales irregulares,
hemorragias disfuncionales resistentes al tratamiento y recidivantes,
períodos repetidos de amenorrea), habrá que pensar en un déficit de la
función hipotalámica. Las anomalías del ritmo menstrual de las adolescentes
suelen deberse también a ciclos anovulatorios. Si el ciclo es inferior
a los 25 días, se habla de polimenorrea: en este caso la menstruación
suele también ser prolongada. Si el ciclo dura más de 31 días, se habla
de oligomenorrea. También en este caso la menstruación suele ser más larga
de lo normal y puede convertirse incluso en una hemorragia por goteo de
larga duración.
Las anomalías del ritmo son muy frecuentes: se registran
en un 25 % de las chicas que padecen trastornos menstruales. El pronóstico
es sin embargo bueno, ya que aproximadamente en la mitad de los casos
se produce una regulación espontánea del ciclo.
Sí el trastorno del ciclo de origen anovulatorio dura
más de dos años desde la menarquia, será imprescindible emprender un tratamiento
con objeto de estabilizar el ciclo.
Metrorragia juvenil disfuncional.
Las menstruaciones irregulares, acíclicas, prolongadas
e intensas son relativamente frecuentes (2-5 % de las chicas). Buena parte
de los trastornos menstruales de la pubertad pertenecen a dicha categoría.
El cuadro patológico se manifiesta en general unos meses después de la
menarquía y luego, con el paso de los años, se presenta espontáneamente
alternando con ciclos normales.
La causa de las metrorragias disfuncionales juveniles
no ha sido aún esclarecida; se trata de un trastorno de los mecanismos
de regulación del sistema hormonal.
Si no se establece una terapia, estas situaciones
pueden provocar pérdidas excesivas de sangre y una grave anemia posthemorrágica.
En caso de hemorragias muy graves y resistentes a los primeros intentos
de tratamiento, se recomienda consultar a un ginecólogo experto en endocrinología
o remitir a la paciente a una clínica especializada.
Intervalos reducidos y menstruaciones prolongadas constituyen
las manifestaciones típicas de las metrorragias funcionales juveniles.
El diagnóstico puede establecerse a partir simplemente del análisis del
calendario menstrual, de forma que es posible prescribir inmediatamente
un tratamiento. Obviamente es necesario excluir otros orígenes orgánicos
de trastornos menstruales, como:
- patología
- inflamaciones (cuerpos extraños);
- tumores malignos;
- hemorragias extragenitales (vejiga, intestino);
- enfermedades de la sangre (trastornos de la coagulación,
anemia aplásica).
En caso de metrorragia juvenil disfuncional se puede casi
siempre renunciar a dosis hormonales. Una vez establecido el diagnóstico,
tampoco es indispensable medir la temperatura basal, ya que en general
se observan sólo curvas monofásicas, correspondientes a un ciclo anovular.
En el tratamiento de la metrorragia juvenil disfuncional
el objetivo debe ser:
bloquear la hemorragia intensa;
- restablecer un ciclo que a ser posible sea anovulatorio.
En general se aconsejan una serie de medidas conservadoras
y muy pocas veces se tiene en cuenta la posibilidad de una intervención
más radical.
El tratamiento depende de la gravedad del cuadro patológico.
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